miércoles, 2 de julio de 2014

De Lo i More a Moore Hall


Los más ancianos del lugar siempre han llamado a Torrellano “Lo i More” y lo han llamado así porque sus abuelos así lo hacían, de forma oral, de generación en generación. Nunca han sido incompatibles las dos maneras de llamar a nuestra tierra, una ha sido la oficial y la otra ha sido la tradicional.
La expresión valenciana “Lo i” es muy característica del hablar local, y su significado se traduce como “lo que pertenece a”. Está compuesta de un pronombre y sustituye el valor de la conjunción copulativa de la i por un valor de preposición. Esta forma verbal se utilizaba en la toponimia menor y muy escasamente aparece escrita, dando nombre a multitud de lugares  que por regla general indica cual era el apellido del propietario. Como ejemplos tenemos Lo i Ganga, Lo i Brisó, Lo Reus o Lo i Quiles, refiriéndose siempre a grandes fincas rústicas con una casa.
Una de las primeras referencias escritas del “Partido de More” es la que aparece en los alistamientos de los voluntarios para combatir a los franceses en 1808, donde algunos de ellos manifestaron ser de esta partida.
La única mención en los mapas es la que aparece en el realizado de la provincia de Alicante por Francisco Coello en el Diccionario Geográfico-Estadístico-Hisotórico de España. En este mapa consta la “Partida de Lo de Mori” que la sitúa donde hoy se encuentra la Partida de El Altet, y ésta a su vez la sitúa en la sierra del Portichol. Igualmente comete errores al ubicar las partidas de Perleta, Maitino y Torrellano Bajo en lo que hoy es Saladas. El trabajo de Coello fue muy meticuloso pero al basarse, en parte, en otros trabajos de cartografía, incluidos los que hicieron los militares franceses en su estancia en España, parece como si hubiera superpuesto dos mapas en una posición errónea.


En cualquier caso es en este mapa publicado en 1859 donde podemos leer junto a Torrellano Bajo la “Casa y E. de More”, donde E. se refiere a una ermita, pero al situar a Sempere entre Saladas y Torrellano Alto crea una confusión de lugares que nos impide ubicarla.
Para encontrar al propietario de aquella casa de More hay que remontarse hacia finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII cuando en Alicante se instala una comunidad de comerciantes extranjeros atraídos por el gran movimiento mercantil que tenía su puerto. Uno de los colectivos importantes eran los irlandeses que vinieron movidos por su deseo de prosperar y también huyendo de la persecución religiosa en su país. A algunos de estos exiliados se les llamaron “Wild Geese” (gansos salvajes).
En varias ocasiones los ingleses promulgaron leyes restrictivas de libertad de culto y de los derechos civiles de los irlandeses que fueron promulgadas por varios soberanos, hasta que ascendió al trono Jacobo II quien suspendió todas estas leyes discriminatorias, recuperándose sus derechos.
Sin embargo el rey Jacobo II fue destronado por su yerno protestante Guillermo de Orange. Tras la derrota de 1688 los partidarios de Jacobo II se exiliaron, entre otros países, a España que los acogieron y ayudaron, dándoles los mismos privilegios y prerrogativas que los españoles, según Real Cédula.
A lo largo del tiempo varias son las familias que se asentaron en Alicante, como por ejemplo los O´Gorman quienes entregaron a las autoridades un “manuscrito auténtico y de crédito indudable” escrito en latín, donde se cuenta bien claro lo que les sucedió y como perdieron su “hacienda llamada vulgarmente Dromellihy, la que les pertenecía por derecho hasta que la Impía Isabel invadió y ocupó la isla de Irlanda en cuyos tiempos fueron secuestrados todos los bienes de los que pertenecían a la Comunidad Católica y entonces fue cuando esta ilustre y antigua familia de O´Gorman perdió todos los bienes por su constancia en la fe católica”, mostrándonos además lo combativo de su clan al decir de ellos que “eran los primeros en empezarse la batalla, los últimos en abandonar el campo”.[1] Durante el siglo XIX Guillermo Gorman acabó siendo terrateniente en Elche. Otros muchos comerciantes irlandeses vinieron a nuestras costas.
George Moore de Ashbrook (1729-1799) provenía de un linaje inglés protestante pero su padre John Moore se casó con Jane Lynch Athy, perteneciente a una reconocida familia mercader irlandesa. Al abrazarla abrazó con ella el catolicismo. La madre introdujo a su hijo en las cohesionadas hermandades jacobitas de Wild Geese, que tenían una extensa y próspera red comercial.[2]
George Moore
Ya hacia 1749 George Moore se había instalado en Valencia comercializando seda, y en 1765 contrae matrimonio con la española Katherine de Killikelly, nacida en el noble seno de una desterrada familia jacobita, ya integrada en nuestro país.[3]
Mediante su flota mercante se dedicó al comercio internacional, básicamente exportando vino y brandy e importando bacalao y trigo, un gran negocio que le permitió amasar una considerable fortuna bajo la denominación mercantil de “Jorge Moore y Cía”.

Alicante se convirtió en el principal puerto de entrada a España de bacalao de Terranova y la Junta General de Comercio veía con preocupación el gran peso político-económico que adquirían los comerciantes extranjeros. En 1769 Jorge Moore fue elegido por los comerciantes mayoristas Diputado, cuestión que no agradó a la Junta pues siempre intentó impedir que los comerciantes de salazones dominaran el cuerpo de comercio. Finalmente se revocó su elección al considerarlo “afecto a los ingleses, y por consecuencia del comercio pasivo de saladura”.[4]

Alicante Siglo XIX
El matrimonio vivía en una gran casa en la Plaza Ramiro de Alicante, muy cercana al puerto y poseían además un almacén frente a lo que hoy es el Teatro Principal y a espaldas del Banco de España (antigua calle Barranquet).
Los adinerados alicantinos siempre han tenido un interés especial por adquirir tierras en las partidas  colindantes con su término y los mercaderes extranjeros no fueron ninguna excepción. Como ejemplo tenemos a los ingleses que a lo largo del siglo XVIII poseyeron una casa en la partida de El Altet donde enterraban a sus cónsules.
Jorge Moore se sumó a esta corriente como lo demuestra su inclusión en los listados de impuestos que se conservan, donde aparece como terrateniente poseedor de una finca rústica con hacienda en Elche. Lo encontramos por primera vez en el año 1781 y su última referencia como terrateniente data de 1810, siempre con la condición de Don.[5]
Las fincas fueron adquiridas en distintos momentos y como claro ejemplo tenemos la efectuada en agosto de 1785 en la que Pedro Mansano vendió a “Don Jorge More de nación Irlandés, vecino y del comercio por maior en la Plaza de la ciudad de Alicante, veinticuatro tahullas de tierra parte plantadas de Algarrobos, Ygueras y Almendros que tiene y posehe en el término de esta referida villa, citas en el Partido de la Torre del Llano”, lindando éstas con otras que ya eran de su propiedad.[6]

Escritura 1785 donde Jorge More compra unas tierras en Torre del Llano
Archivo Histórico de Elche



Tras relajarse las leyes discriminatorias en Irlanda Moore decidió volver a su país comprando grandes extensiones de tierra, jurando lealtad al rey Jorge III. Con su gran fortuna construyó en la década de los 90 una mansión llamada “Moore Hall”, junto al lago Carra, en el condado de Mayo.

El matrimonio Moore-Killikelly tuvo cuatro hijos nacidos en Alicante: John, George, Thomas y Peter. Los dos más jóvenes permanecieron afincados en Alicante, de los que espero tener la oportunidad de escribir en otra ocasión.

Moore Hall
En 1798 hubo una rebelión en la isla contra las injusticias que sufrían sus habitantes y entre los que la apoyaron se encontraba el primogénito de la familia, John Moore (1767-1799), quien fue nombrado Presidente de la República de Connacht. Aquella rebelión fue sofocada por el ejercito a sangre y fuego y John Moore fue capturado y condenado a muerte. Se dijo que salvó su vida gracias a que era súbdito de la corona española, pero hoy se sospecha que escapó de la ejecución gracias a una importante suma de dinero que entregó su padre para salvarlo. La pena fue conmutada por deportación a Nueva Ginebra y mientras era trasladado murió en Waterford, siendo enterrado en un lugar que el tiempo olvidó. En 1960 su tumba es casualmente descubierta y fue nuevamente sepultado con honores militares en Castlebar, estando especialmente invitado el embajador español en agradecimiento a las gestiones que se hicieron en la época para salvarle la vida. Unos consideran a este alicantino como el primer Presidente de Irlanda, otros como un consumado granuja aventurero.

Cuando G. Moore otorgó su testamento indicó que si moría en su tierra fuera enterrado en ella, pero que si moría en el Reino de España su deseo era que fuera enterrado en la cripta que poseía en el monasterio de los frailes capuchinos de Alicante. Igualmente en él reparte su herencia, lega bienes y da diversas instrucciones sobre sus negocios. De entre varias de las instrucciones destacaría las que da a John Bushell, a quien además le lega mil dólares españoles, curiosamente éste fue el abuelo de nuestro convecino Francisco Bushell y Laussat, el que fue propietario de “El 93”.[7]  


Al morir Moore heredó el gran patrimonio de la isla el segundo de sus hijos, George Moore (1770-1840), siendo los descendientes de éste una parte importante de la historia social, cultural y política de Irlanda durante el siglo XIX y buena parte del siguiente.
En 1923 Moore Hall fue incendiada por fuerzas irregulares contrarias al tratado de paz con Inglaterra y la mansión quedó prácticamente reducida a ruinas. Desgraciadamente muchas cosas provenientes de España desaparecieron con el incendio, como los cuadros de Moore y sus hijos vestidos a la española, libros, cartas, y objetos litúrgicos. Hoy en día el lugar es visitado para contemplar los frondosos bosques verdes que rodean la fachada de la casa, que aún queda en pie, y el lago de Carra, donde yacen los Moore.


Volviendo de nuevo a la toponimia local decir que es relativamente frecuente moldear los apellidos de los propietarios de las haciendas, al transmitirse el topónimo de forma oral y no escrita. Tenemos el ejemplo de “Lo Boligni”, en la Partida de la Alcoraya, que pertenecía a la familia de Francisco Bouligny. En el caso de Moore sucedió algo parecido al eliminar la segunda o de Moore por redundancia, apareciendo como More en algunas escrituras y por ese mismo motivo siempre se dijo “Lo i More”.
Para terminar decir que seguimos sin saber donde estaba aquella enigmática casa con ermita. Puede que jamás se llegue a saber, estos son los desafíos que tiene la historia.
Con este artículo se ha pretendido conocer la historia de aquellos indomables hombres que vinieron del norte y también recordar el topónimo de Lo i More. Entre los vecinos llegó a ser mucho más conocido y usado que el propio Torrellano, acompañándonos oralmente desde hace doscientos años. Conservémoslo.

Juan Francisco Mollá Agulló
Publicado en el Libret de fiestas de 2014  



[1] Archivo Municipal de Alicante. Historia de una rehabilitación en el Alicante contemporáneo. Eleuterio Llorca O´Connor. 1992.
[2] “The Moores of Moorehall”. Joseph Hone. 1939.
[3] “Cara y cruz de la sedería valenciana (siglos XVIII y XIX)". Vicente M. Santos Isern.  1981.
[4] “Alicante en el siglo XVIII: Economía de una ciudad portuaria en el antiguo régimen”. Enrique Giménez López. 1981.
[5] Archivo Histórico de Elche. Signatura H 225 4.
[6] Archivo Histórico de Elche. Signatura SHPN 627. Protocolo de Francisco Gil.
[7] The National Archives. Signatura PROB 11/1373/142.




Diario ABC 1961 

Embarcadero del lago 1900
Último equivalente de 1810 donde Jorge Moore aparece como terrateniente
Archivo Histórico de Elche



Listado de voluntarios de 1808 - Partido de More


Tumba de John Moore en Irlanda






Enlaces de interés:


3 comentarios:

  1. Molt interessant. Havia sentit a dir que Mori provenía de Mauro i no pas de Moore. Fonèticament és difícil d'explicar el pas de E a I. Ara, Torrellano és un topònim del tot foraster.

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